Carta 25 septiembre 2023

 Hijitas mías:

¿Cómo comenzó el curso escolar? ¿Tienen nuevos amigos? ¿Les entregaron sus nuevos libros de texto? Esto último ha sido un relajo y espero que puedan encontrar otros apoyos para su educación, porque estos libros están muy mal elaborados e ideologizados.

Ximenita ¿cómo te fue en la ceremonia del 16 de septiembre? Te imagino marchando y dando las órdenes con gran elegancia. Natita: ¿cómo son las ceremonias en tu escuela? ¿Tienen uniforme de gala?

Ha hecho mucho calor últimamente y salir al sol requiere de valor, sombrero y sombrilla, con decirles que el aire acondicionado del auto no enfría mucho con estas temperaturas. Ya veremos cómo nos va en invierno.

Les cuento que en la UNAM habrá cambio de rector y las cosas se politizan mucho y con el inicio de las campañas políticas él ambiente está polarizado y se respiran los aires de cambio.

¿Han leído Momo? Se las recomiendo mucho, la escribió Michel Ende. Es una novela pequeña, casi como un cuento largo y se lee muy fácil y muy rápido. La he comenzado a leer de nuevo y las escenas aparecen en mi imaginación nuevamente igual que cuando la leí por primera vez. Ahora que intento, no recuerdo cuántos años tenía cuando la leí, quizá quinde años. Pero es una novela siempre actual. Si la leen me avisan para comentarla.

Federiquito Sebastián está compitiendo en natación, es muy bueno y nada muy rápido, hace dos días tragó agua mientras competía en estilo mariposa y ya no pudo acabar la competencia, pero ayer quedó en cuarto lugar, lo cual es muy bueno porque son muchos competidores. Unos meses más de practicar y seguro gana el primer lugar. Ha preguntado por ustedes y les manda muchos saludos.

Es triste lo que pasa con nosotros, en verdad muy triste. Ojalá pronto puedan mirarme de nuevo ya para reclamarme, ya para decirme que hay que ir a museos, a jugar al parque, a nadar un rato. Yo siempre tendré mis brazos abiertos porque el amor de padre nunca se acaba. Las extraño mucho y espero que sean felices y rían y disfruten la vida. Siempre les deseo lo mejor y le pido a Dios que un día podamos estar de nuevo juntos.

Mis hijas hermosas, no dejen de ir a misa, Nati, no dejes de comulgar y Xime, no dejes de estudiar para que puedas hacer tu primera comunión.

Aquí en casa tengo un lago salado, pero en cuanto vuelvan a casa lo drenaré para que nadie se ahogue. Las noches son muy silenciosas y me duermo tarde.

Las quiero mucho, siempre siempre, las amo con todo lo que soy, con todas mis fuerzas, con todo el aliento de mi alma y los latidos de mi corazón. Siempre las pienso y anhelo el día en que me vuelvan a dar un beso y un abrazo. Mientras tanto, yo les envío besos y abrazos, espero que les lleguen, espero que los lean.

Las amo, las extraño, las pienso.

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